Fotografía: ElenaG
Paseaba esta tarde por los barrios marítimos de Barcelona como sí esperase la llegada de un barco amado y recordaba las noches de verano, su refrescante brisa y el bullicio alegre de la gente en las terrazas, con la Luna dominando el firmamento.
Sin embargo el sabor a sangre me recorría la garganta y me impedía gritar con desespero mi angustia. La herida está curada desde hace tiempo pero las secuelas son visibles aún en mi interior. Soy un coche de segunda mano aparcado en la plaza de un pueblecito con el cartel de se vende. Soy gato callejero saltando por los tejados, desafiando el peligro. Soy mariposa buscando el néctar embriagador de la flor. Con la cámara en la mano, pulso y busco una instantánea vengadora.
Como animal en celo he encontrado mi presa e he hincado mis afilados incisivos en su cuerpo turgente, la sangre brota y brota sin fin, pero yo, no encuentro consuelo.

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